lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Quo vadis Barcelona?

Roberto Tamayo




Los primeros 35 días de competición nos han servido un paisaje anómalo que invita a la reflexión. El Barcelona ha pasado de dominador a ser dominado; y la consecuencia más palpable es la brecha que le distancia del líder Real Madrid: tres victorias. Los cambios de cromos que ha acometido el club blaugrana dibujan un presente grisaceo y sitúan a la plantilla ante un reto complejo: ganar a partir de una dinámica negativa.



La defensa, principal aval del Barcelona en los últimos años, se presenta blanda. El pavor que solía imponer el equipo culé en la zona parece ahora un terreno espacio amigo para los rivales. Jasikevicius, Tomic, Navarro, Lorbek acumulan cantidades industriales de talento ofensivo pero su candidez defensiva penaliza en exceso a un equipo que este curso se expresa en modo montaña rusa. Pasan los años, vienen legiones de jugadores y la dependencia de Navarro es más acusada que nunca. Los bases apenas inciden en la dinámica ofensiva, a excepción de la exhibición de Huertas ante el Partizán, y Xavi Pascual mantiene su apuesta de entregar entradas a pie de pista a los jóvenes. Todo este peso que se amontona en la mochila culé provocó ayer una sensación de equipo desesperado.

Sello Baskonia


El virrey del siglo XXI en las competiciones domésticas también ha pasado este verano por el rastro y se ha hecho un nuevo lifting, quizás el más completo del último lustro. La temporada del Caja Laboral se presenta, por ello, con un elevado nivel de incertidumbre. Pero Ivanovic no entiende de tijeretazos, tan de moda en España...y en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, Francia... Ayer se volvió a demostrar ante el Barcelona. El Baskonia venía de perder con estrépito en Euroliga ante su público y se encontró con una desventaja de 10 puntos antes incluso de empezar a sudar frente al equipo culé. Con menos talento que su rival, se agarró a su ADN guerrero y le pisoteó a base de testosterona con San Emeterio y Cabezas como principales agitadores.


Líder impasible


Y de tanto cambio se aprovecha el Madrid, que continúa imperturbable una hoja de servicios impoluta.
El conjunto merengue pasó el rodillo en Murcia durante 28 minutos. Suficiente para una plantilla que está inmerso en una dinámica excelente de coleccionar triunfos en España y en Europa, lo que genera automatismos indispensables para regularizar su rendimiento. Pablo Laso, arquitecto del estilo de este equipo, volvió a administrar los kilómetros de sus discípulos y concedió al menos 10 minutos a 11 jugadores. Todos ellos anotaron, lo que confirma su poderoso fondo de armario.

Los actores secundarios siguen firmes


Valencia Basket y Gescrap Bizkaia forman un dúo sólido que discute el trono madridista. La candidatura de los vascos se cimenta en victorias de altura ante Barcelona y Unicaja. Los hombres de negro han encontrado en Lamont Hamilton la bestia parda que andaban buscando. Su potencia y la dureza de Rakovic se unen a la puntería de Vasileiadis, referencia ofensiva, y a la brillante dirección de Raúl López, que vuelve a disfrutar de un rol a la altura de su talento. El domingo tendrán la ocasión de asaltar el liderato en su visita al Madrid.

Perasovic ha construido un bloque compacto que ya no depende de cómo se levante Rafa Martínez. El equilibrio entre la aportación de grandes y pequeños es la principal carta de presentación de un equipo que sabe desenvolverse tanto con marcadores elevados como raquíticos. Como le sucede a los bilbaínos, el cuadro valenciano afronta el domingo un duelo ante el Caja Laboral que servirá de termómetro. Un triunfo le proporcionaría un colchón de tres victorias sobre un rival directo. 




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