miércoles, 24 de octubre de 2012

Y qué más da, si son cosas de la edad

Roberto Tamayo

De entre la España grisacea del primer lustro de los 70 se levantó, con la rebeldía propia de los artistas, un movimiento contracultural que provocó un tsunami de jolgorio primero en Madrid para luego extenderse al resto del país. En el ocaso de la Movida se gestó el nacimiento de un grupo de música pop-rock que atrajo a una legión de jóvenes desmelenados. Uno de sus temas más cantados fue Cosas de la Edad. Ese éxito coincidió con el nacimiento de un batallón de bebés que hoy se abren hueco en la elite de la Liga Endesa y que comparten vestuario con los capos que apenas acertaban a gatear allá por 1980.

¿Ganar y formar son compatibles?


Existe un debate perenne en el ecosistema basket sobre la fórmula mágica para formar una plantilla. Ante la escasez de dinero, ¿se apuesta por la juventud, la veteranía o una mezlca de ambas? ¿Quién asegura que invirtiendo en experiencia en lugar de en imberbes se tiene más posibilidades de ganar? Voy un paso más: ¿Ganar y formar personas/jugadores es compatible al máximo nivel?

El entrenador más valiente de los últimos 20 años ha regresado a un banquillo profesional en Sevilla. Y fiel a su libro de estilo, Aíto García Reneses dirige la plantilla más joven de la competición con una media de 23 años. El penúltimo episodio de su osadía ocurrió el sábado. El Cajasol se presentaba ante su afición sin haber vencido un partido. El panorama al descanso era oscuro. Entonces Aíto le entregó el bastón de mando a Radicevic, un chaval que aún está saboreando su recién estrenada mayoría de edad. Y el equipo remontó hasta abrazar el primer triunfo del curso. ¿Conseguirá el entrenador madrileño aunar formación y victorias como ya hizo en el Joventut?

En Fuenlabrada también han apostado por el brío de los chavales. Es el segundo equipo más joven con una plantilla que roza los 25 años de media. El club devora vídeos en pos de compensar su falta de alegría económica con un talento admirable para apostar por desconocidos y venderlos después a grandes clubes españoles o europeos. Todo ello con tal de seguir paseando el nombre de la ciudad por los mejores parqués del país. Su arranque es dubitativo con un casillero de victorias por estrenar. Pero el año pasado fue la revelación en la primera mitad del curso y acabó achicando aguas hasta la última jornada para salvar la categoría.

¿La veteranía garantiza éxito?


En las antípodas es estos equipos se sitúan CB Canarias y Grescrap Bizkaia. Los insulares, noveles en la máxima categoría, presentan los DNI de mayor edad. El domingo estuvieron a una canasta de mandar al Madrid a la lona, pero su realidad es que aún no se han estrenado. Su reto es tener la paciencia suficiente como para asumir un cambio tan duro a nivel mental de ganar el 80% de sus partidos a perder la mayoría. Al que sí le está saliendo bien la apuesta por la veteranía es al Gescrap Bizkaia, aposentado en la zona noble con una plantilla que ha mantenido a cinco de sus gerifaltes del curso pasado. En este caso ayuda el hecho de que la dinámica que ha adquirido el club en los últimos dos años es tan positiva que las incorporaciones se han contagiado.

Sobre la práctica de mezclar veteranía y juventud tampoco hay una línea coherente. Mientras Asefa Estudiantes mira la clasificación desde las alturas, propiciado sobre todo por la gestión de Txus Vidorreta, el FIATC Joventut camina de forma plácida en puestos tibios y el Lagun Aro está instalado en las catacumbas de la liga.


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