Roberto Tamayo
En todos los equipos o grupos suele destacar un talento superlativo que emerge como capataz. Esa figura que resuelve las situaciones más embarazosas y en las que otros naufragan por incompetencia o cobardía. Juan Carlos Navarro ha sido el cabeza de cartel de la época más deslumbrante del Barcelona y de la Selección Española, en este caso formando un dueto primoroso con su amigo Pau Gasol.
El curso pasado, el equipo culé se acostumbró a lidiar sin su Rey Midas durante gran parte de la temporada e incluso ocupó un puesto en Olimpo del basket europeo y derrotó al Madrid en la final ACB más atractiva del último lustro. Pero la 'Bomba' acumula muchos kilómetros a sus 32 años. Su fascitis plantar en el pie izquierdo es una jaqueca incesante para la sección más laureada del baloncesto español del siglo XXI.
El debate está servido. Por un lado habrá que comprobar en qué condiciones físicas vuelve a las canchas. Pero la cuestión más urgente es quién asumirá ese rol y con qué garantías. En la final de la Supercopa el protagonismo recayó sobre Jawaii, una trituradora en la pintura que apenas suma un par de meses en el vestuario blaugrana, e Ingles, un secundario discutido entre una parte de la afición y cuya brillantez en Granada, su ex equipo, y en la selección australiana no ha viajo aún al Barcelona. El que podría enfundarse la capa de superhéroe en momentos críticos sería Jasikevicius, otrora comandante en jefe del Barça del triplete. Xavi Pascual, no obstante, ha decidido que el base (puede que ahora asuma un rol de escolta) vea los tres primeros partidos oficiales en primera línea de grada.
Los culés ganarán muchos partidos pero falta saber si podrán reinventarse para vencer los encuentros trascendentales.
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