Roberto Tamayo
El arma más letal de un jugador de baloncesto, y básicamente de cualquier persona, es la confianza. Los mediocres que se beben esa pócima mutan a buenos jugadores, pero aquellos que gozan de talento se convierten en imparables. Sergio Rodríguez y Nole Velickovic pertenecen a este segundo grupo. Su recital de acierto desde el 6,75 abatió el plan del Baskonia devolviendo la serie a Madrid. Curiosamente ambos jugadores han estado bajo sospecha durante parte de la temporada y su continuidad es una incógnita. El base canario se ha reinventado en esta eliminatoria y ha hecho del triple su argumento más fiable. Ese acierto provoca que se mueva por la pista con la soltura de sus tiempos imberbes. Hasta ahora, había producido tras bloqueo directo, pero en semifinales no perdona cuando le conceden una mínima distancia. El caso del ala-pivot serbio responde al mismo patrón. Infrautilizado durante un año y medio, se ha desmelenado cuando suelen hacerlo los grandes jugadores. A su coraje le ha añadido cantidades industriales de talento recordando a aquel joven que aterrizó como un ciclón en Madrid hace 3 años. Impone su dominio en el poste bajo ante Teletovic y Nemanja Bjelica.
El resultado es que el pase a la final se jugará en un dramático quinto partido. La improvisación y la locura favorecen al Real Madrid, mientras que al Caja Laboral le conviene un partido en media pista con una única referencia interior. La lectura táctica de los vascos es superior a la del equipo merengue. Cuando Prigioni controla el partido, el conjunto de Dusko Ivanovic domina el marcador. Ese buen juego baskonista no se traduce, sin embargo, en grandes diferencias en el electrónico. Y los de Pablo Laso disponen de talento suficiente para revertir situaciones desfavorables. Hay un dato indiscutible que se ha convertido en rutina durante la temporada: si el Madrid tiene la mirilla afinada desde la larga distancia, gana los partidos. En el primer partido, Ivanovic retó a los jugadores blancos a lanzar de tres y le salió perfecto. Pero ese planteamiento ha dejado de funcionar conforme ha avanzado la serie.
Y, por último, el "fichaje" de Mirotic ha resultado fundamental. Con Begic y Tomic apagados, la única referencia anotadora de los postes madridistas era Velickovic. El canterano ofrece una gran variedad de alternativas ofensivas y asegura presencia reboteadora.
Sea cual sea el desenlace, los dos equipos han brindado una eliminatoria apasionante con tintes épicos.
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