Roberto Tamayo
La segunda serie de semifinales también marcha 1-1 camino de la Fonteta. Después de tres partidos de poca exigencia, el Barcelona ha vuelto a mostrar las carencias que le han acompañado esta temporada ante rivales que han minimizado la eficacia del pick and roll y no les han permitido dominar el rebote. Sin Navarro en su versión estelar, el equipo culé está huérfano de un líder que asuma la responsabilidad cuando más calienta el sol. Ni el miedo a ganar del Valencia Basket ni los 21 tiros más que tiró el conjunto de Xavi Pascual resultaron acicate suficiente para que el Barça dejara la eliminatoria sentenciada. La serie se prevé larga y volverá al Palau.
Esa figura que busca el Barcelona en ausencia de Navarro, es la que los valencianos encuentran en De Colo. Un jugador superlativo que, por fin, equilibra talento, madurez y consistencia. Técnicamente está al nivel de los mejores exteriores de Europa. Domina la mayoría de registros ofensivos. Su parada tras bote es letal, aunque su efectividad le hace acomodarse y no ser agresivo. La aparición en escena de Rafa Martínez, lastrado en el último mes por una lesión, permitió a Valencia tener una amenaza fiable desde el 6,75 y obliga a la defensa barcelonista a realizar ayudas de menos recorrido. La aportación interior de Faverani y Ogilvy permite diversificar el foco ofensivo de los jugadores de Perasovic y ser menos previsibles. Y todo ello, bajo la dirección de Rodrigo San Miguel, que, sin hacer ruido, encontró la pausa y rigor que necesitaba su equipo.
Se prolonga la sensación de que el Barcelona no gestiona con éxito los encuentros importantes que disputan con marcador parejo. A excepción de Ndong y Lorbeck, se muestra carente de la contundencia que le ha caracterizado en los últimos años. Eidson alterna actuaciones brillantes con desconexiones preocupantes. El alero estadounidense debería erigirse en la pieza clave que equilibre el juego blaugrana. Su talento es indiscutible, pero su repercusión no está al mismo nivel. Aún así, el Barcelona dispone de argumentos suficientes para arañar los dos partidos en Valencia y plantarse en la final.
La final contra Caja Laboral o Real Madrid será otro cantar.
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