Roberto Tamayo
A este nivel de profesionalidad, todos los entrenadores tienen un conocimiento técnico-táctico medio alto. Por eso es más determinante la gestión de un grupo. Saber domar caracteres tan diversos y hacerlos converger en pos de un objetivo común. Definir roles es el abc de cualquier empresa para sumar y avanzar. En los Lakers de D´Antoni se ha hecho y rehecho el rascacielos una y mil veces. Los paletas del conjunto angelino deben tener la misma sensación de mareo que cuando te bajas de una atracción mastodóntica en un parque de ocio. Unos días son recambios de importancia suprema, tanto en minutos como en aportación, y otros son agitatoallas de primera fila.
Pero el que más aturdido debe estar es Pau Gasol. El guion es digno de cualquier telenovela pre siesta. Su entrenador dijo nada más plantarse en Los Ángeles que cualquier preparador querría tener a un jugador como el español. Su enamoramiento fue tan fugaz que apenas llegó a ser un mero flirteo. La transcendencia de Gasol en el equipo era cada noche más inexistente hasta que a D´Antoni se le ocurrió despojarle de su butaca de titular y "ascenderle" a gerifalte de los suplentes. ¿Solución? Cenar en un restaurante griego para limar asperezas. Entre mordisco y mordisco el entrenador pareció prometerle mayor presencia en el tramo caliente de los partidos. Cuando se lesionó Howard, pareja de baile del catalán en la zona, Gasol recuperó la notoriedad perdida. Sus números volvieron a ser los de antaño. Pero se lesionó. Los Lakers tuvieron una racha buena tras su lesión y pocos pensaban en acortar los plazos de recuperación del español. Y, de repente, se lesiona Kobe Bryant, el mandamás del vestuario. El miedo recorre las paredes de las oficinas angelinas y entonces tratan que Gasol, al fuerce su reaparición.
Los Lakers encaran las últimas tres semanas de liga regular con la incertidumbre de alcanzar los playoffs que permiten luchar por el título. Su degradación ha sido tal, que terminar entre el sexto y el octavo clasificado parece un triunfo para una plantilla diseñada para dominar la competición. El reto del entrenador angelino es sacar el mayor rendimiento de la pareja Gasol-Howard, cuyas prestaciones han sido deficitarias. D´Antoni debe atinar con la tecla para dar su espacio a cada uno de ellos sin que se zancadilleen. Pero, sobre todo, tiene que construir un discurso coherente hasta final de temporada. Marcar unas líneas rojas y asignar roles asumibles y estables.
El penúltimo episodio de este culebrón lo escribió ayer D´Antoni. "Sin Pau no podemos hacer nada en playoffs". ¿Volverá a ser un "rollito de una noche" o apostará por una relación seria?

Parece que en todos los campos cuecen habas. El sistema patriarcal de organización ya no sirve. Algunos se empeñan en cambiar algunas formas con palmaditas en la espalda, y declaraciones incluso "amorosas", pero la autoridad se conquista con la confianza de los gobernados. El poder no necesita más que un banquillo, púlpito o poltrona para ejercerlo, pero crea súbditos y no siempre obedientes.
ResponderEliminar¡Afeitensen las barbas!!!!