Roberto Tamayo
La madurez de Llull
El base-¿escolta? menorquín se ha echado de manera sutil a un lado y, curiosamente, ha mejorado su productividad. Nadie ha discutido a Llull su testosterona, osadía ni identificación con el Madrid. Durante un par de años ha asumido la responsabilidad de jugarse esas posesiones ardientes que muchos evitaban escondiéndose detrás de cualquier rival o línea del campo. Ha intercalado, no obstante, momentos excitantes con decisiones tan alocadas como improductivas.Su aportación al Madrid es capital pero aún no ha alcanzado la pericia de Navarro o Rudy para ganar partidos. Este curso, su gran virtud, y nada sencilla para alguien que ha sido el gerifalte de un equipo, ha sido saber ceder el protagonismo a Rudy. Los números, que casi nunca engañan, y las sensaciones así lo confirman. Llull presenta unos porcentajes de dos y tres puntos sublimes (73% y 56%), además de afianzarse en una dirección de juego más sólida y con mejores lecturas. La convivencia sobre el parqué de ambos es tan plácida como enriquecedora para el conjunto. El abanico de alternativas para ganar partidos de finales ajustados se amplía y complica la tarea a sus rivales.
Carroll: caliente en Europa, desdibujado en ACB
Sin embargo, uno de los retos que se
le presentan a Laso es trasladar ese química y adaptabilidad a sus dos principales violinistas desde la
larga distancia. Rudy ha incrementado el peligro y la puntería de los merengues en el triple, pero ha afectado al rendimiento de Carroll, que no suele compartir pista con el español. En la presente temporada, está mostrando su versión más gris con una incidencia inapreciable sobre
el juego. Su porcentaje de tres, en el que es doctor honoris causa, está en un
30% y apenas ha lanzado cuatro veces de dos en tres partidos. El caso del escolta estadounidense es especial debido a sus características. Se trata de un anotador excelso y uno de esos tipos que dinamitan partidos en lo que tardas en comerte 10 pipas. Ahora bien, no se puede esperar que lea el juego como un base o defienda como un león. Por eso se antoja fundamental que Carroll vuelva a levantar a excitar a compañeros, afición y rivales para que el Madrid prolongue su participación en todas las competiciones.
El curso pasado se produjo la misma situación en liga. Carroll anotó su primer
triple en la quinta jornada y solo se soltó la melena en un duelo ante Unicaja (18 puntos) en
la séptima jornada. El primer encuentro sin Rudy alcanzó los 20 puntos ante el
CAI. En el segundo envite sin el balear, 16 tantos y 33 minutos ante el Estu. En el caso de Carroll, la relación entre minutos y puntos no es directamente proporcional. Su talento ofensivo le permite llenar la mochila de puntos jugando 15 o 30 minutos.Llama la atención que su rendimiento solo se viera afectado en la Liga Endesa. Durante los ocho partidos de Euroliga en los que compartió vestuario con Rudy, fue el puntal anotador del equipo con exhibiciones primorosas. Curiosa esa dicotomía. Mañana, en Moscú, veremos si extiende su amorío con los aros de Europa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario