jueves, 18 de octubre de 2012

Con Rudy, más Llull y menos Carroll

Roberto Tamayo


Las organizaciones de cualquier sector que acreditan un mayor pedigrí se las ingenian para captar a los talentos más destacados y mejorar así los resultados. El siguiente paso es mucho más complejo ya que no depende de la billetera: Sumar este capital para construir un equipo y extraer la versión más eficaz de cada profesional. El Real Madrid ha retenido talento y ha asestado un golpe a sus competidores españoles y continentales con la incorporación de Rudy Fernández, uno de los dos mejores jugadores de Europa en su posición. A su hoja de servicios apenas le resta ser determinante en la Euroliga. Su fichaje ha tenido un efecto tan positivo en el gremio baloncestístico similar al que suelen tener las intervenciones de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, en la alteración de la prima de riesgo española. El conjunto merengue parte ahora como favorito en las competiciones nacionales y ya figura como una alternativa real en Europa. El fichaje de un profesional de semejante impacto altera, de forma inevitable, el rol de algunos de sus compañeros. Pongo sobre la mesa el nombre de dos de ellos: Llull y Carroll.

La madurez de Llull


El base-¿escolta? menorquín se ha echado de manera sutil a un lado y, curiosamente, ha mejorado su productividad. Nadie ha discutido a Llull su testosterona, osadía ni identificación con el Madrid. Durante un par de años ha asumido la responsabilidad de jugarse esas posesiones ardientes que muchos evitaban escondiéndose detrás de cualquier rival o línea del campo. Ha intercalado, no obstante, momentos excitantes con decisiones tan alocadas como improductivas.Su aportación al Madrid es capital pero aún no ha alcanzado la pericia de Navarro o Rudy para ganar partidos. Este curso, su gran virtud, y nada sencilla para alguien que ha sido el gerifalte de un equipo, ha sido saber ceder el protagonismo a Rudy. Los números, que casi nunca engañan, y las sensaciones así lo confirman. Llull presenta unos porcentajes de dos y tres puntos sublimes (73% y 56%), además de afianzarse en una dirección de juego más sólida y con mejores lecturas. La convivencia sobre el parqué de ambos es tan plácida como enriquecedora para el conjunto. El abanico de alternativas para ganar partidos de finales ajustados se amplía y complica la tarea a sus rivales.

Carroll: caliente en Europa, desdibujado en ACB


Sin embargo, uno de los retos que se le presentan a Laso es trasladar ese química y adaptabilidad a sus dos principales violinistas desde la larga distancia. Rudy ha incrementado el peligro y la puntería de los merengues en el triple, pero ha afectado al rendimiento de Carroll, que no suele compartir pista con el español. En la presente temporada, está mostrando su versión más gris con una incidencia inapreciable sobre el juego. Su porcentaje de tres, en el que es doctor honoris causa, está en un 30% y apenas ha lanzado cuatro veces de dos en tres partidos. El caso del escolta estadounidense es especial debido a sus características. Se trata de un anotador excelso y uno de esos tipos que dinamitan partidos en lo que tardas en comerte 10 pipas. Ahora bien, no se puede esperar que lea el juego como un base o defienda como un león. Por eso se antoja fundamental que Carroll vuelva a levantar a excitar a compañeros, afición y rivales para que el Madrid prolongue su participación en todas las competiciones. 

El curso pasado se produjo la misma situación en liga. Carroll anotó su primer triple en la quinta jornada y solo se soltó la melena en un duelo ante Unicaja (18 puntos) en la séptima jornada. El primer encuentro sin Rudy alcanzó los 20 puntos ante el CAI. En el segundo envite sin el balear, 16 tantos y 33 minutos ante el Estu. En el caso de Carroll, la relación entre minutos y puntos no es directamente proporcional. Su talento ofensivo le permite llenar la mochila de puntos jugando 15 o 30 minutos.Llama la atención que su rendimiento solo se viera afectado en la Liga Endesa. Durante los ocho partidos de Euroliga en los que compartió vestuario con Rudy, fue el puntal anotador del equipo con exhibiciones primorosas. Curiosa esa dicotomía. Mañana, en Moscú, veremos si extiende su amorío con los aros de Europa. 



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