Roberto Tamayo
El talento no es más que la mitad de la fórmula del éxito. El otro 50% viene dado por la pasión. Juntar de golpe y porrazo a cuatro de los más reconocidos profesionales de un sector en un mismo equipo debería ser, según la cuenta de la vieja, motivo suficiente para abrazar el triunfo. ¿Cómo se podría explicar entonces a un mundano que Los Ángeles Lakers deambula por la NBA tras acometer la inversión humana de mayor repercusión de la liga? Más allá de la infinidad de razones técnico-tácticas que puedan exponer los honoris causa, voy a aportar una visión respaldada en datos que sitúa a Kobe Bryant en el núcleo del debate.
La carrera del capitán de LAL es superlativa con cinco títulos de campeón de la NBA, dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos y una retahíla de menciones individuales. Kobe es el mandamás del ecosistema Lakers y su figura goza de una sobreprotección mediática. Su matrimonio con Pau Gasol atraviesa por otro bache y se rumorea que definitivo. Primero le recriminó su actitud y le aconsejó que ajustara su juego para un par de días después, tras un cara a cara en el hotel de los Lakers en Houston, asegurar que quiere a Pau "como a un hermano". Parece que el físico del español está resentido y su expresión corporal es lánguida, lo que me invita a pensar que D'Antoni debería diseñar un plan para hacerle sentir más a gusto en la pista. No creo que castigar a un jugador con la trayectoria de Gasol sea un método efectivo.
Pero más allá de estos dimes y diretes quiero poner el acento sobre una estadística del escolta que no necesita adjetivos:
- 9 derrotas cuando lanza al menos 17 tiros de campo
- 1 derrota cuando ejecuta menos de 17 tiros de campo
- 2 victorias cuando finaliza con más de 17 lanzamientos
El balance es tan elocuente como demoledor. La versión altruista de Kobe suele tener un impacto positivo en el resultado del equipo. Sin embargo, cuando se coloca la capa de superhéroe sus compañeros disminuyen de manera notable sus prestaciones y los ataques del conjunto angelino son más previsibles que el lanzador de faltas del Real Madrid de fútbol. Sus exhibiciones ante Indiana (40), Houton (39), Kings (38) y Clippers (40) solo sirvieron para engordar su fabulosa estadística personal ya que su equipo perdió en los cuatro encuentros. Pasan los años y el Kobesistema sigue instaurado como la filosofía de pensamiento único en casos de emergencia. Parece que no quedan tan lejos recitales como el de los 81 puntos contra Toronto, con la enorme diferencia de que en aquella plantilla no tenía los guardaespaldas que dispone ahora.
Cuando los capos del vestuario, es decir, Kobe y Bryant, se den cuenta de la trascendencia que supone tener a Gasol en su mejor nivel e implicado en el equipo, los Lakers podrán acercarse a su aspiración de ganar un nuevo anillo.

Este hombre tiene que darse cuenta y dar un paso de madurez que parece que todavía (a pesar de la edad que ostenta) no le ha llegado. Tiene que jugar más para el equipo. Todos sabemos que en otra época era el único que sustentaba al equipo (excepto cuando compartió baquillo con O´Neil el cual tuvo que abandonar al final el barco por las diferencias con con Kobe y otras veces con Bryant).
ResponderEliminarAdemás que con el juego interior con el que cuentan Los Lakers los balones le llegarían solos y todos sabemos (los que hemos jugado este deporte) que cuando juegas para el equipo, el equipo acaba jugando para ti.
Espero que se llegue pronto a una solución que ha poder ser sea la más correcta para todos. Y sobre todo quiero ver a mi gran Pau DISFRUTAR de sus últimos años en la NBA!
Yo creo que Florentino ha cerrado un acuerdo con Kobe para que deprima a Pau y el Madrid tenga más fácil pedir un traspaso.
ResponderEliminarMe ha gustado eso de que "cuando juegas para el equipo, el equipo juega para ti". Que se lo digan a tu homólogo Dennis Rodman.
Mójese más Señor Tamayo: ¿debería gravitar el juego de ataque, pues, alrededor de Howard, Nash, Gasol o MWP, quizás? ¿qué estrategia ofensiva seguiría dado que la defensiva es tan tibia?
ResponderEliminarCreo que D'Antoni tiene que definir el rol de cada jugador. Para eso es el entrenador, según figura en su tarjeta de visita. MWP debería limitarse a tirar cuando sea una consecuencia de un buen movimiento de balón. Su rol debe ser el de desestabilizar a los aleros estrella de turno. Howard debería tomarse el baloncesto más en serio e imponer su desmesurado físico en las dos zonas. También debería ser lo suficientemente inteligente como para aprovecharse de la lectura táctica de Gasol Y D'Antoni debería tener suficiente testosterona como para sentarle cuando el partido esté apretado y los rivales le manden a la línea de forma indiscriminada. Nash debe cumplir un papel de pegamento, para lo que necesita tener el balón mucho tiempo en sus manos. Ahí es donde Kobe adquiere una importancia superlativa. Si le importa el bien común, debería ceder cuota de balón al base canadiense ya que así seleccionaría mejor sus tiros. El escolta tendría que utilizar a Gasol no solo como bloqueador sino contemplarle como la primera opción de pase en el pick and roll. Creo recordar que no le fue del todo mal cuando lo hizo un par de años atrás. Confío en que Nash y Gasol, los dos jugadores de LA que mejor entienden el juego, formen una sociedad positiva para el equipo.
ResponderEliminar¿Y tú cómo lo ves, AC?
Coincido en parte, pero me mojo más. El juego del equipo debe gravitar en torno a, principalmente, Kobe y Gasol y no por ese orden, sino, por el orden que diga Sir Nash y en el momento que él decida, que para eso es el base y el que toma las decisiones. Kobe debe mirar por el bien del equipo y Gasol hacer lo que sabe. Howard de martillo pilón aprovechándose de la sapiencia en el juego de estos 3 cracks y MWP a lo que comentas, trabajo de trinchera y puño de hierro. Sé que es fácil decirlo, pero luego hay que torearlo en el vestuario.
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